El proyecto ejecutado por la Corporación Wata Watana y financiado por el Gobierno de Tarapacá a través del fondo 8% FNDR de Cultura, abordó el Camino del Inca desde la emocionalidad y la vivencia propia de las comunidades, pero también, desde la gestión cultural, la academia, las secretarias técnicas de otros países y el turismo.
Previo al encuentro, el presidente de la Corporación de Desarrollo Patrimonial y Cultural Wata Watana, Wilfredo Bacian Delgado señalo que el seminario, Qhapaq Ñan en Tarapacá: Territorio, Memoria y Desafíos, “reúne a expertos de Perú, Colombia, Argentina, Bolivia y los diversos territorios del norte de Chile, ha sido ideado como un punto de encuentro para compartir saberes y generar redes de colaboración que logren articular a las comunidades, a especialistas, instituciones y representantes de cada uno de los países andinos vinculados a este sistema vial prehispánico”.
Lautaro Núñez Atecio, Arqueólogo y Premio Nacional de Historia 2002, sostuvo que el seminario realizado se basóo en establecer una relación de igualdad entre especialistas y lugareños bajo un objetivo común: la defensa del patrimonio cultural.
En declaraciones al medio Soy Chile, el académico profundiza señalando que “este seminario ha logrado probar que, cuando los vecinos de un espacio determinado donde hay mucha cultura arqueológica antigua se juntan entre sí y logran tener una defensa común de su patrimonio, pero, además, invitan a especialistas que tienen el mismo valor que esos vecinos, se está frente a un gran éxito. Un éxito poco conocido en nuestro país, todavía”. (Soychile.cl. 20.04.2026)
Esta visión es compartida por la arquitecta y directora de Ser Patrimonio Consultores, Solange Díaz, quien en el mismo medio de comunicación elogió la diversidad de perspectivas expuestas en las dependencias de la Comunidad Quechua de Quipisca. “Al empezar mi presentación agradecí a la comunidad de Quipisca, porque yo estoy ligada al Qhapaq Ñan desde el 2006, es decir, hace 20 años. Y después de su inscripción en el 2015, no he asistido a ninguna reunión tan distinta y tan increíble como la que vivimos recientemente en Iquique.” La profesional también destacó que “acá se armó un programa absolutamente variopinto alrededor del Qhapaq Ñan, visto desde la emocionalidad, desde la vivencia propia de una comunidad, desde la gestión cultural, la academia, desde las secretarias técnicas de otros países, desde el turismo; entonces, fue un abanico, un crisol muy diverso que, justamente, habla de lo que es la ruta, que es mucho más que un camino o un sitio arqueológico, pues en el fondo, es un símbolo de riqueza patrimonial”.
La arquitecta especifica que el futuro de este sitio depende exclusivamente de la voluntad de los habitantes, quienes deben decidir si buscan el reconocimiento internacional o si prefieren un desarrollo autónomo.
“Esa es y será su decisión. En lo personal, creo que están las condiciones, si es que ellos quieren, pues han avanzado mucho durante estos años sin intervención del Estado, justamente, documentando, registrando, prospectando y levantando todo tipo de información. Entonces hay ya una base súper sólida de investigación autogestionada que les permite liderar su propio proceso de valoración patrimonial. Como quieren continuar, es una decisión que debe tomar la comunidad”,
Por su parte Claudia Prado, arqueóloga y secretaria técnica del Qhapaq Ñan en Chile, mantiene la misma opinión: “Si las comunidades quieren enfocarlo desde el turismo, maravilloso. Si quieren sólo educación al interior de su comunidad, maravilloso también. La verdad, es que mientras se respeten las costumbres y las diversidades, el resultado es y será un aporte al patrimonio nacional”.
José Barraza Llerena, director del Servicio Nacional de Patrimonio de Tarapacá, destacó el valor de estos encuentros culturales para preservar la herencia ancestral de la región y agradeció a quienes lo hicieron posible: La Corporación Wata Watana, el Gobierno Regional de Tarapacá y el Consejo Regional de Tarapacá.
“Dialogar sobre esta ruta es fundamental para la región, porque permite difundir, cuidar y socializar el conocimiento ancestral que los habitantes hemos heredado de padres y abuelos, pero este tipo de encuentros, también nos permite ganar experiencias de quienes llevan un trabajo arduo con las comunidades y nos transmiten las lecciones que nos permitirá mejorar y afianzar los siguientes pasos, los que seguramente tendrán que ver con la integración oficial en la lista del Patrimonio Mundial, pues Tarapacá debe integrar el itinerario cultural del Qhapaq Ñan”.
