
Semillas en viaje hacia las futuras generaciones
Nuestro imaginario de Chiloé aparece en cada paraje de la gran isla, que cobijo a sus primeros habitantes hace más de 6.000 años. Aunque los cambios de las últimas décadas han ido dejando su impronta, todavía la famosa isla mantiene vivo su patrimonio.
Chiloé no es solo la gran isla, sino que está compuesto por un archipiélago de pequeñas islas que parecen un grupo que danza hacia el centro del territorio chilote. Entre ellas destaca la Isla de Quinchao, apenas separada de la isla grande por el canal de Dalcahue, donde una barcaza va y viene, mientras algunos pasajeros mayores contemplan las aguas como rememorando tiempos pasados.
En Curaco de Vélez, en la zona de Changüitad, se encuentra la agricultora huilliche Sandra Neiman, quien ocupa un importante rol como guardiana de las semillas tradicionales de la zona que comprende las comunas de Dalcahue, Quinchao, Curaco de Vélez y Castro.
El proyecto, impulsado por Ministerio de Agricultura, busca promover la autonomía económica de las mujeres rurales, colaborar en la protección del patrimonio alimentario y contribuir a la soberanía alimentaria del país. Actualmente este proyecto esta siendo implementado con entusiasmo por sus protagonistas. Una de las más entusiastas es justamente Sandra Neiman, quien señala que su rol como guardiana “es el mejor trabajo que estoy haciendo, por cuanto resguardo las semillas nativas de Chiloé”


¿Cómo fueron sus inicios como agricultora?
Nosotros desde niños ayudamos a cultivar la tierra y a cuidar animales. Siempre me gusto la tierra pero por motivos de pobreza, a los 14 años, deje la escuela y comencé a trabajar en una salmonera. Siempre pensé que regresaría a dedicarme al campo, pero el trabajo me fue absorbiendo, aunque luego de 20 años finalmente este terminó y desde mi último trabajo en Aysén regrese a Chiloé, donde comencé a trabajar las 5 hectáreas de mi familia.
Al inicio parecía todo tan difícil, como que no lo iba a lograr porque esto no era como es hoy. Prácticamente todo el predio estaba desordenado, cubierto de arbustos, zarzas y árboles lo que impedía producir nada, salvo una pequeña huerta familiar. A mí me gusta el orden, entonces lo primero que hice es dejar espacio para las siembras, abrir potreros para los animales y dejar espacios resguardados para el bosque nativo. A partir de eso poco a poco comienzo a producir, hasta lograr comercializar mis primeras cosechas. Ahora todo el ajo chilote me lo compra una empresa de Santiago, que lo convierte en salsa de ajo negro chilote, un producto gourmet.
¿Cría animales?
Sí, tengo ovejas que me ayudan a mantener el pasto corto, cerdos y gallinas. En rigor todo lo que se ve en el campo, debe tener una razón de ser para obtener una buena producción, incluso las flores que son tan bonitas, atraen insectos que ayudan a polinización. Como decía, las ovejas mantienen corto el pasto, además fertilizan la tierra, de los desechos orgánicos se hace compost, se aprovecha el guano de los animales, y así puedo producir buenos productos, que además tiene la denominación SIPAM. (*Sistemas Ingenioso del Patrimonio Agrícola Mundial. Certificación que indica que un predio desarrolla su producción bajo un manejo agroecológico)
¿Cómo ha trabajado su campo?
He trabajado sola. Aunque tengo la ayuda de mi hermana cuando tengo que salir pero generalmente solo algunos fines de semana, ya que ella trabaja en Dalcahue. Mi sobrino tiene un gran interés en el trabajo agrícola y yo espero que él se haga cargo del campo, pero también a otro nivel, sin tanto sacrificio. Aquí en esta zona rural la mayoría son personas mayores, por eso se necesita que la juventud vuelva al campo pero para ello debe haber condiciones porque en el campo se puede hacer una vida muy linda, muy plena pero debe gustarte.


El patrimonio comunitario
La zona de Changüitad ocupa una serpenteante y estrecha meseta que sigue la forma del canal Dalcahue, muy inclinado hacia su costa. La mayoría de este tipo de terrenos está dedicados a la agricultura familiar campesina, con una producción orientada al autoconsumo.
Sin embargo Sandra Neiman ha logrado en base de mucho trabajo pasar del autoconsumo a comercializar productos incluso fuera de Chiloé. Lo que probablemente hace diferente su experiencia es que su predio está muy bien planificado, con corrales de animales bien construidos, retazos de bosque nativo agrupado como barreras y defensa del viento, ovejas que van cambiando de potreros para mantener corto el pasto, invernaderos en pleno funcionamiento además por todos pequeños espacios libres como esquinas y sobrantes, una gran cantidad de flores que entregan una sensación de vida, incluso en días nublados. Todo esto ha sido posible por el trabajo de una sola persona, de esta agricultora optimista que disfruta tanto de trabajar como de sus frutos, y además piensa en forma comunitaria.


¿Cómo ha sido su experiencia como Guadiana de Semillas?
Desde que nos contactaron del proyecto me entusiasme, y quise participar de inmediato. Encontré que era una buena idea y además iba a aprender más cosas, tener contacto con otros agricultores y compartir experiencias. Ahora encuentro que es el mejor trabajo que estoy haciendo, por cuanto resguardo las semillas nativas de Chiloé, donde participa la comunidad y la gente viene a resguardar sus semillas que fueron heredadas de sus antepasados.
Todo tiene que ser bien ordenado, por eso el proyecto provee una estación climatizada en un conteiner. Las personas vienen, dejan sus semillas, luego yo mido la humedad por cuanto para la conservación a largo plazo la humedad debe mantenerse baja, porque si es alta la semilla puede ser atacada por hongos o bacterias. Por ello el conteiner es climatizado con energía solar todo el tiempo, para mantener a resguardo las semillas que además conservamos en frascos de vidrio.
El futuro de las semillas
Al incorporar una nueva semilla al banco anoto los datos de la persona que las deja, y con eso datos ella puede recuperarlas cuando quiera. ¡No es nada al lote, todo se anota y ordena!, agrega Sandra con una amplia sonrisa, para luego reflexionar que guardar semillas es guardar para las futuras generaciones, para la base de su alimentación.

