


¿Qué es el cambio climático?
Es la variación del clima del planeta producto de la actividad humana, que ha generado acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, alterando su composición e incidiendo en un aumento de las temperaturas medias a escala mundial, haciendo recurrente eventos climáticos extremos.
Aunque el clima del planeta ha cambiado de forma natural a lo largo de su historia, a partir del siglo XIX las actividades humanas, principalmente las industriales que utiliza quema de combustibles fósiles, como carbón, petróleo y gas, han acelerado drásticamente este proceso natural.
De esta forma la quema de combustibles ha generado una capa de gases de efecto invernadero que envuelve al planeta, atrapando el calor del sol, desequilibrando los sistemas naturales y por lo tanto cambiando los patrones normales del clima a nivel global.

Efectos del cambio climático
Aumento de las temperaturas medias y una alteración del clima a escala mundial, haciendo más común eventos climáticos extremos, tanto por emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) como por disminución de sumideros.
Chile cumple con siete de los nueve criterios de vulnerabilidad establecidos por la CMNUCC.
- Áreas costeras de baja altura;
- Zonas áridas y semiáridas,
- Zonas con cobertura forestal y zonas expuestas al deterioro forestal;
- Zonas propensas a los desastres naturales;
- Zonas expuestas a la sequía y a la desertificación;
- Zonas de alta contaminación atmosférica urbana; y,
- Zonas de ecosistemas frágiles, incluidos los ecosistemas montañosos

Región de Los Lagos
En cuanto a la Región de Los Lagos, tanto el Plan de Acción Regional de Cambio Climático como la Estrategia Regional de Desarrollo Los Lagos 2030, identifican importantes impactos tanto en los ecosistemas terrestres como marinos, en la actividad económica e incluso en la salud de las personas.
La variación de las temperaturas y precipitaciones serán los responsables de crisis hídricas, disminución de las áreas de bosque siempre verdes, de turberas y de retroceso de glaciares en las zonas cordilleranas. Las zonas costeras podrán ver una elevación en la temperatura del mar y cambios en las corrientes marinas, principalmente en la inversión de los horizontes térmicos; ello podría conllevar a una disminución y alteración de la biodiversidad del borde costero.
Los sectores productivos como la acuicultura y la pesca podrán ver afectada su producción por el aumento de la temperatura del agua marina y el florecimiento de algas como la marea roja. En cuanto a la producción silvoagropecuaria, los incendios forestales pueden aumentar, los cultivos podrán verse más dependientes de riego artificial, los ciclos de las praderas variar, alterando la producción de leche y carne. Los calendarios de cultivos vegetales para consumo humano pueden variar lo mismo que su localización geográfica.
Industrias como el turismo podrán verse afectadas por los eventos climáticos extremos que impactan la infraestructura y conectividad turística, así como una relocalización de destinos turísticos por escasez hídrica entre otros factores.
Las variables mencionadas relevantes del cambio climático fomentan desastres naturales en cuanto aumento de magnitud y localizaciones azarosas. El incremento de vientos y las altas temperaturas por ejemplo generan las condiciones perfectas para la propagación, extensión y durabilidad de incendios en bosques nativos y plantaciones. Por otra parte, dado Debido la geomorfología regional, las lluvias intensas sobre suelos degradados, secos o saturados, incrementan el riesgo de aluviones, inundaciones y deslizamientos de tierra en zonas de fiordos y laderas.
Acuerdos internacionales sobre cambio climático suscritos por Chile
En la década de los 90 del siglo pasado los países comienzan a generar acuerdos internacionales para prevenir, mitigar y adaptarse a los cambios que con certeza se producirían y que no podrían salvarse de manera aislada. Los primeros protocolos internacionales concentrados en cambio climático, fueron el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (1992) y el Protocolo de Kyoto2 (1997), publicado en Chile en 2005. El Acuerdo de París se celebra en 2015, siendo el acuerdo más importante y formal al que se ha llegado para implementar medidas de adaptación y de mitigación al cambio climático. Este acuerdo fue promulgado y publicado en Chile los primeros meses de 2017.
De la suscripción por nuestro país de los acuerdos internacionales, se derivan la normativa, institucionalidad y acciones nacionales contra el cambio climático.

Normativa nacional
En el año 2022 se publicó la Ley Nº 21.455 Marco de Cambio Climático (LMCC), cuyo objetivo es convertir a Chile en un país carbono neutral y resiliente a los efectos del cambio climático para el año 2050.
Esta Ley, vigente desde el 13 de junio de 2022, propone un modelo de gobernanza del cambio climático vinculada a la agenda global estableciendo objetivos y metas de mitigación, adaptación y resiliencia. También define un marco institucional para su gestión además de mecanismos de participación y cumplimiento.
De esta forma la Ley establece el diseño y elaboración de diferentes instrumentos de gestión, destacando los Planes de Acción Regionales de Cambio Climático (PARCC), que constituyen instrumentos claves para la planificación de acciones que incorporen a las regiones con sus características y problemáticas propias de cada territorio.
Desde una perspectiva regional, desde 2019 en la Región de Los Lagos se comienza a elaborar el Plan de Acción Regional de Cambio Climático (PARCC), que se aprobó el año 2023, por medio Resolución Exenta 223 del 08 de agosto de 2023 por la Delegación Presidencial Regional. En la Introducción de este Plan, se señala que “La Región de Los Lagos se caracteriza por sus paisajes, lagos, ríos, humedales, islas y extenso borde costero, que, entre otros, son altamente dependientes del clima. En este sentido, presenta diversos desafíos con respecto a los peligros provenientes del clima futuro, cuyas principales amenazas en la Región son las inundaciones, sequías e incendios forestales, que conllevan riesgos importantes para el desarrollo regional. Así, el cambio climático sin duda ha venido a condicionar el contexto natural, social y económico de la Región”.
La Ley también dispone que todas las municipalidades deberán elaborar Planes de Acción Comunal de Cambio Climático (PACCC) y que estos planes deben ser coherentes “con las directrices generales establecidas en la Estrategia Climática de Largo Plazo y en los planes de acción regional de cambio climático”.
Cada PACCC debe incluir un análisis de la vulnerabilidad y los posibles impactos del cambio climático en el territorio de la comuna, medidas de mitigación y adaptación, una descripción detallada de las medidas consideradas, así como plazos, responsables e identificación de fuentes de financiamiento, e indicadores para el seguimiento y verificación de su cumplimiento.
Como apoyo a las municipalidades en la elaboración de sus respetivos PACCC, el Ministerio del Medio Ambiente, la Subsecretaria de Desarrollo Regional, la Asociación Chilena de Municipalidades, y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, desarrollaron una guía metodológica para la elaboración de estos planes. (¿Cómo Elaborar un Plan de Acción Comunal de Cambio Climático? Guía Metodológica para su Formulación Paso a Paso. PNUD 2023).

En su Introducción, se recalca que la Guía “incluye información sobre la ciencia del cambio climático, la legislación pertinente, los instrumentos financieros disponibles, así como alternativas de acciones de mitigación y adaptación al cambio climático posibles de implementar en el territorio comunal. Asimismo, se propone una planificación consistente en cinco etapas, 11 pasos y 36 actividades que conforman la metodología para la elaboración del PACCC”.
Estado del arte de los PACCC en la región

Ejes de acción
Los PACCC coinciden en general con los impactos y amenazas actuales y futuros a los que deberá hacer frente la población regional, pudiendo agruparse en siete ejes de acción:
- Agua y seguridad hídrica
Ya hoy las poblaciones rurales e insulares de la región sufren de escasez de agua tanto para consumo humano como productivo. Los cursos de agua y las napas subterráneas se secan, limitando el abastecimiento de agua a algunos meses del año. Es el principal impacto que incide en todos los demás ejes. Es el resultado de la variabilidad y disminución de las precipitaciones y el aumento de la temperatura, agravado por la deforestación, incendios forestales de grandes magnitudes y avance de la población urbana a zonas rurales en parcelas de agrado.
Las principales medidas para mitigar este impacto dicen relación con implementar sistemas a nivel domiciliario e industrial para impedir la contaminación de los cursos de agua y napas subterráneas; implementar campañas para un uso racional y restrictivo de las aguas potables o limpias; estimular la acumulación de aguas lluvias; estricto control de uso y fuerte restricción en la explotación de bosques, humedales y sobretodo, las turberas; normativa estricta y control eficiente sobre los desagües naturales y artificiales de agua dulce al mar y lagos.
- Biodiversidad, ecosistemas y humedales
Prácticamente por las mismas razones anteriores, los ecosistemas naturales han sufrido importantes transformaciones, disminuyendo sus extensiones y biodiversidad. La disminución y contaminación de los humedales revierte especial importancia principalmente para las poblaciones insulares, ya que junto con las turberas, son fuentes de acumulación y purificación de aguas prácticamente imposible de reemplazar artificialmente.
El reconocimiento de los ecosistemas como entes de derecho es una iniciativa en desarrollo, que puede aplicarse con diversas variantes, pero es de alto valor para la concientización de la ciudadanía y los gobiernos, que la mantención de ecosistemas saludables es imprescindible para la sobrevivencia de todos. Áreas de protección, restricciones de explotación, manejo sustentable de desechos industriales y domiciliarios, reforestación y recuperación, planificación urbana y rural, son algunas herramientas que aportan a la mitigación de los impactos del cambio climático.
- Borde costero y territorios especiales
El borde costero regional es de gran extensión considerando la isla grande de Chiloé y las numerosas islas del archipiélago, y presenta diversos ecosistemas considerando el mar interior y la costa pacífica que difieren importantemente en sus aspectos físicos y por tanto también en sus ecosistemas asociados. El mar interior presenta condiciones favorables para la piscicultura y la mitilicultura, produciendo como externalidades negativas, eventos relativamente probados de contaminación de fondo marino (restos de alimento y mortandad) y de playas (polímeros sintéticos). En varias instancias de trabajo entre los sectores público y productivo, se ha tratado este tema de contaminación y se ha logrado cierta disminución, pero faltan aún estudios en profundidad para revelar el estado actual principalmente de los fondos marinos.
El borde costero es de extrema importancia para los sumideros de los GEI. El desarrollo o aún implementación de los bosques marinos en lo que se ha dado en denominar carbono azul. Estos sistemas pueden llegar a ser aún más eficientes que los bosques nativos en la captura de GEI, habiendo ya estudios que recomiendan su implementación en la Región. Los parques nacionales terrestres y marinos buscan también la mantención de ecosistemas, así como otro tipo de normativa que protege territorios especiales. En estos casos la normativa existe y es satisfactoria en cantidad, lo que no ocurre, es su cumplimiento, tanto por falta de conciencia ambiental en la ciudadanía, los gobernantes y el sector productivo, como por falta de recursos para la fiscalización. Esto se refleja particularmente en las turberas, que tienen incluso una actualización de normativa de cuidado, pero en la práctica ninguna fiscalización eficiente, con registros desactualizados y mediciones inexistentes. Sin ello, la normativa es solo letra muerta.
- Gestión del riesgo y emergencias climáticas
Las emergencias climáticas principalmente relacionadas con tormentas, tornados y grandes cantidades de precipitación en cortos lapsos de tiempo, conllevan efectos como remociones en masa en laderas, inundaciones en zonas bajas así como marejadas en los bordes costeros, lo que produce presión sobre la infraestructura pública y privada y eventual desplazamiento de la población.
Los organismos Senapred y Shoa son lo encargados de mapear las zonas de riesgo ante tsunamis, las que sirven también para los eventos de marejadas, aunque en cotas menores. El análisis de esas zonas permitiría decisiones más certeras para la construcción y mantención de infraestructura pública de los bordes costeros. Actualmente los municipios trabajan con Senapred la gestión de riesgos con informes periódicos y resultados beneficiosos. En los sectores costeros organismos como la Gobernación Marítima en su rama de fiscalización ambiental, puede prestar colaboración a los municipios no solo en la sanción de los hechos contaminantes, sino en el estudio y monitoreo de las condiciones marinas por ejemplo en el desarrollo de los bosques de algas.
El trabajo colaborativo entre diversas instituciones resulta muy eficiente. En los incendios forestales, su prevención y control, la colaboración de bomberos y brigadas de Conaf, así como recursos privados, ha dado buenos resultados. Efectos como remociones en masa no siempre son evitables, pero es posible mitigar sus efectos si se planifica la habitabilidad de la población, estableciendo áreas no apropiadas para vivienda, con campañas de concientización y fiscalización efectiva.
- Energía, vivienda y residuos
El consumo de energía no renovables para los sectores productivos y el transporte, puede producir por mal manejo no solo contaminación de diésel y aceites en suelos, napas y bordes costeros, sino que es fuente de emisión de GEI. La combustión de leña húmeda también puede ser emisora si el balance de carbono no es controlado por una gestión sustentable de los bosques. En el caso de las viviendas, la falta de una inadecuada aislación, elección de materiales y disposición en relación al sol, implica un gasto mayor en calefacción y por tanto una mayor emisión de GEI.
La conversión a sistemas de energías renovables es trascendental para mitigar la emisión de GEI. La región presenta ventajas comparativas para instalación de sistemas eólicos, centrales hidroeléctricas de pasada y plantas geotermales. La energía solar puede ser una fuente complementaria y puede localizarse combinadamente en edificaciones ganaderas o similares, cumpliendo un doble propósito de resguardo, sombra y generación de energía eléctrica.
- Planificación, gobernanza y sociedad
Tradicionalmente los encargados de los gobiernos son las autoridades electas y los funcionarios públicos que ejecutan las decisiones políticas, quedando la ciudadanía con la responsabilidad, a veces obligatoria y otras veces no, de concurrir con su voto cada cierto tiempo. En cuanto a la planificación, sufrió un profundo desprestigio en la década de los 70 – 80 en nuestro país, tiempos en los que reinaba el libre mercado absoluto para todas las decisiones productivas, políticas, sociales, culturales… El ordenamiento territorial fue dejado de lado en beneficio de las leyes del mercado, lo que impide la planificación en el territorio de las localizaciones poblacionales o productivas, del manejo sustentable de los recursos naturales, por tanto se hace difícil planificar en revertir estos efectos negativos.
La aplicación de gobernanza, que incluya directamente a la ciudadanía organizada, a las instituciones públicas pertinente y a los sectores productivos, es prácticamente la forma garantizada de éxito en la gestión medioambiental sustentable, y en particular, en la adecuación a los efectos del cambio climático. Es importante incorporar a todos los grupos etáreos, así como a la diversidad étnica y cultural que habitan los territorios comunales.
- Turismo sustentable y capacidad de carga
Todos los sectores productivos se ven afectados por los impactos del cambio climático en menor o mayor medida, y en la región el sector silvoagropecuario y la acuicultura ya han sido analizados en los efectos directos que pueden sufrir, sin embargo también afecta en el sector servicios al turismo, fuente importante de ingresos regionales. El turismo es por una parte gran consumidor de agua, que es un bien cuya escasez aumenta, y requiere de recursos naturales que puedan entregar experiencias, por lo que cursos de agua secos, falta de nieve o grandes incendios forestales, ahuyentan a los turistas.
Hace aproximadamente dos décadas el país determinó que uno de los pilares de la economía nacional sería el turismo, con metas de visitas que se han ido cumpliendo, por tanto, el turismo sustentable, con estudios de capacidad de carga son una condición ineludible para no repetir reconocidos fracasos en otras latitudes, como ciudadanía adversa, disputas por el recurso hídrico, suciedad y contaminación. Sernatur ha implementado sistemas de certificación que han sido relativamente efectivos en empresas mayores.
